¡ A ver si espabilamos !
No digo que asaltemos el Congreso cual jacobinos el 14 de julio, pero a veces pienso que nos hemos vuelto muy cómodos o que nos gusta que se aprovechen nuestra buena fe. Por eso me siento tan orgullosa cuando la gente sale –salimos- a la calle a revindicar sus derechos, como en la sentada “Por una vivienda digna”, o para protestar contra las medidas abusivas cometidas contra el ciudadano de a pie, como es el caso de Jesús Otero, el jubilado que se encadenó a un parquímetro el pasado jueves en Fuencarral. Lástima que tenga que venir Jesús, con sus 71 años de lucha sobre las espaldas, para enseñarnos a reaccionar contra las injusticias, que parece que a las generaciones posteriores se nos está aguando la sangre.
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