Tarde de perros
Me pone de muy mal humor que me sirvan el café en vaso de cristal. Es que veo ese color diarréico y paliducho y me siento incapaz de tragar tal mejunje. Creo que vomitaría.
Al final me decido a beber porque tengo el cuerpo congelado: tomo ese cilindro transparente y alargado que contiene el líquido en cuestión, me lo acerco a los labios y sorbo brevemente.
La fobia a beber en vaso de cristal se une con el sabor amargo que este cafetucho de bar de mierda deja en el paladar. ¡Qué experiencia tan espeluznante!
¡ARGGG!
El susodicho café me miraba con el ojo ciego abierto como un platillo- un platillo de café (está claro, ¿no?)- y yo lo miraba con rencor. Y entonces el café me guiña con el ojo ciego: “¡¡¡Malditoooooooooooooo!!!” (nunca pensé que pudiera odiar tanto a un café).
Con el paso del tiempo el señor café con leche y yo nos hicimos amigos, y desde aquella tarde sólo bebo café con leche si lo contiene un vaso de cristal. La verdad es que me sigue disgustando soberanamente, pero no sé, tiene su encanto.
KHC
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heliopolis dijo
"tomo ese cilindro transparente y alargado que contiene el líquido en cuestión, me lo acerco a los labios y sorbo brevemente." Karmen. ¿Cuando quedamos para tomar un café? ;)
25 Marzo 2006 | 02:34 PM