Otro segundo más
Yo sólo pedía un segundo más a tu lado, uno más, por si acaso no regresaras. Otro, otro más, así hasta el infinito, qué importaba entonces la salida del sol o la llegada del hombre a la luna, yo prefería estar así, desnuda entre tus brazos, en una noche que duraría para siempre, al menos en mis sueños.
Claro que el sol salió y no sólo llegamos a la luna sino que por lo que parecía Saturno ya no tenía secretos para nadie, salvo para mí, que seguía pensando en esa primera noche, la genuina, la única que sólo podría recordar segundos antes de morir.
Por eso quería un segundo más a tu lado, uno más, para prolongar la dulce agonía que antecede a la muerte.
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polidori dijo
No hay nada más terrible, más desasosegante, más frustrante que ese segundo que separa la delgada línea de la pasión y la ausencia. Tejer los sueños cuando se está enamorado es perder siempre. Y la muerte en vida es el terrible fruto de esa batalla.
Por eso respirar, sentir la hierba crecer y la vida recorriendo tus venas es nuestra obligación cada nuevo día recién estrenado. Hasta otro instante mágico en que la pasión nos lleve desnudos al otro confín de la galaxia.
7 Marzo 2006 | 02:29 PM