Categoría: El Trastero
24 Marzo 2006
Me pone de muy mal humor que me sirvan el café en vaso de cristal. Es que veo ese color diarréico y paliducho y me siento incapaz de tragar tal mejunje. Creo que vomitaría.
Al final me decido a beber porque tengo el cuerpo congelado: tomo ese cilindro transparente y alargado que contiene el líquido en cuestión, me lo acerco a los labios y sorbo brevemente.
La fobia a beber en vaso de cristal se une con el sabor amargo que este cafetucho de bar de mierda deja en el paladar. ¡Qué experiencia tan espeluznante!
¡ARGGG!
El susodicho café me miraba con el ojo ciego abierto como un platillo- un platillo de café (está claro, ¿no?)- y yo lo miraba con rencor. Y entonces el café me guiña con el ojo ciego: “¡¡¡Malditoooooooooooooo!!!” (nunca pensé que pudiera odiar tanto a un café).
Con el paso del tiempo el señor café con leche y yo nos hicimos amigos, y desde aquella tarde sólo bebo café con leche si lo contiene un vaso de cristal. La verdad es que me sigue disgustando soberanamente, pero no sé, tiene su encanto.
KHC
servido por Karmen
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3 Noviembre 2005
Si un día piensas volver, te estaré esperando. No importa cuánto tardes ni si vuelves con las maletas vacías. Me basta con sentirme llena de vida, otra vez, entre tus brazos. Poruqe ahora la lluvia repiquetea sobre los cristales de mi fragilidad y no hace más que recordarme que estoy sola, que nunca volverás a besarme bajo una nube alborotada.
Sin embargo, si un día piensas en volver, te estaré esperando. Tal vez no para besarte, pero me encantará compartir mis recuerdos contigo y una taza de café junto al mar, para recordar que nos quisimos, para olvidar que nos perdimos.
servido por Karmen
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27 Octubre 2005
Hay días en los que es mejor no despertar.
Días en los que la tristeza lo envuelve todo y duelen los huesos de la cabeza.
Hay días en los que gritaría al cielo y saltaría al horizonte sólo por sentir
al tiempo
precipitándose en mi contra.
Hay momentos en los que pensar parece una solución muy fácil,
pero empezamos y el mundo se nos viene encima.
Yo, tan pequeña entre tus brazos, pregunto si el polvo de estrellas
es el culpable de tanto malestar, y tú apartas el pelo que oculta mi cara y dices
ver la luna en mi sonrisa.
Después el silencio.
Un reloj palpita entre tus dedos.
KHC.(13405)
Éste es de mi cosecha, espero que os haya gustado. Dadme vuestra opinión.
servido por Karmen
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25 Octubre 2005
La pena es que muriera hace muy poquito tiempo, yo tuve la suerte, un año antes, de asistir a una conferencia en mi universidad en la que él mismo recitó unos versos, y era un hombre muy sencillo y simpático. Me gustaría que fuera recordardo unos minutos, para que deje en vosotros el mismo buen sabor de boca que me dejó a mí.
Rafael Morales (Talavera de la Reina, 1919) inició con éxito fulgurante la famosa colección Adonais con su primer libro, Poemas del toro (1943). Un poeta de la misma generación de Morales, José Hierro, ha señalado que en la posguerra «las primeras manifestaciones de una estética nueva coinciden con la publicación del primer libro de Adonais», que, efectivamente, trajo a la poesía española de los años cuarenta un tono cálido, original y sugestivo que ya nada tenía que ver con el neorrenacentismo imperante. Siguió a esta primera obra de Morales El corazón y la tierra (1946), libro donde se halla su famoso soneto «A un esqueleto de muchacha», con el que continúa la línea donde lo humilde, lo derrotado y lo feo alcanzan un sugestivo valor poético. Esta corriente se halla aún más intensificada en el libro siguiente, Los desterrados (1947). Con Canción sobre el asfalto (1954), que obtuvo el Premio Nacional de Literatura, la intensificación del citado proceso culmina en poemas al cemento, a una chaqueta, a los zapatos, al cubo de la basura, etc.
La segunda etapa de la poesía de Morales la integran los libros La máscara y los dientes (1962) y La rueda y el viento (1971), que son dos extensos poemas polimétricos sobre la condición humana.
La tercera etapa de la obra del poeta, representada por Prado de serpientes (1982) y Entre tantos adioses (1993) acentúa el tono elegíaco, la melancolía y el dolor por el paso del tiempo.
Por último, una breve serie de poemas inéditos inspirados en la palabra considerada en la vida y en la poesía completa el magistral panorama de la obra poética de Morales.
Otros títulos de poemas de Rafael Morales, que podréis leer en amediavoz.com son: A un esqueleto de muchacha, en una tarde de desengaño y pena, y gato negro en el paseo de las delicias.
servido por Karmen
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25 Octubre 2005
Tu curva humilde, forma silenciosa,
le pone un triste anillo a la basura.
En ti se hizo redonda la ternura,
se hizo redonda, suave y dolorosa.
Cada cosa que encierras, cada cosa
tuvo esplendor, acaso hasta hermosura.
Aquí de una naranja se aventura
la herida piel silente y penumbrosa.
Aquí de una manzana verde y fría
un resto llora zumo delicado
entre un polvo que nubla su agonía.
Oh, viejo cubo sucio y resignado,
desde tu corazón la pena envía
el llanto de lo humilde y lo olvidado.
Rafael Morales
Para leer más sobre Rafael Morales recomiendo la Antología publicada por la editorial Calambur. Espero que disfrutéis con su lectura!!
servido por Karmen
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25 Octubre 2005
Si te sientes con ganas de vivir y disfrutar de la vida,de dejar llevar por las emociones y aventuras que te encuentras en el camino y no te da miedo precipitarte en un desfiladero de lágrimas, bienvenido a esta nueva seccion de mi blog, en la que todos los viernes podrás leer un poema.
Los poemas no van a ser míos porque no considero tener suficiente nivel como para colgarlos en la red, pero voy a tratar de buscar la poesía de autores no tan conocidos como Lorca, Bécquer o Góngora, que al parecer son de los poquitos que se conocen.
Aunque para inaugurar la sección dentro de un ratito os colgaré un poema dedicado al cubo de la basura. Espero que os guste!!
servido por Karmen
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