No sé si lo que aquí escriba serán palabras reflejo de mi pensamiento racional o de mi colérica elocuencia. Soy como un animal desbocado que sin miramientos arrastra su existencia a través de un campo de espinos, sin mirar atrás, sin saber adónde conduce el camino que está tomando... No importa cuánto sangren mis heridas, sólo existe una manera de saber que se ha llegado al destino final: cuando el corazón se pare. No es sed de aventura, son simplemente ganas de VIVIR. En cuanto a las consecuencias, siempre las hay --y son tan predecibles...—así que sólo es necesario calcular el coste de elección.
Los siguientes pasos publicados en menosmehospedaelcuerpoquemeentierra.blogspot.com. Os invito a acompañarme en mi viaje ;)
Saludos!!
servido por Karmen
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Hoy de nuevo es ayer, llevo caminando sin descanso durante varios días y ya todo me parece lo mismo. Cuando emprendí este viaje no planeé ninguna ruta, ahora me alegro, pues he encontrado que todos los senderos son -o al menos parecen- iguales. La única que cambia soy yo. Estoy más cansada, tengo todo el cuerpo sudado y huelo bastante mal, y además los pies me duelen. Si ya sabía yo que no soy mujer de aventuras... Pero en fin, tengo la manía de terminar lo que empiezo así que no me queda más remedio que llegar a... bueno, eso lo decidiré sobre la marcha, pero será un lugar en el que me sienta YO otra vez, una yo distinta a la que fue y será, con menos -nuevos- miedos y más experiencias, con la sensación de no haber desaprovechado la gran oportunidad que esta tacaña vida me bridara.
Así que sigo adelante, con los mismos árboles, siempre el mismo cielo y cada vez más familiares las nubes paseantes y las dormidoras estrellas. Un paso más y no habremos conquistado el mundo, no sé quién pensaría lo contrario.
KHC
(el viaje paso a paso en http://menosmehospedaelcuerpoquemeentierra.blogspot.com
servido por Karmen
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Esta noche abrí los ojos y me di cuenta de que ya era hora de partir. Así pues, me levanté, cogí las gafas de sOl y salí a la calle. Estaba muy oscuro y sólo un par de personas caminaban a lo lejos. Tenía la sensación de flotar por encima de las baldosas coloradas pese al dolor que sentía de pisar las hojas secas, papeles arrugados y demás desperdicios con los pies desnudos. Sí, había olvidado calzarme; "tendré que regresar", me dije.
No quise volver sobre mis pasos porque soy supersticiosa y pensé que si lo hacía jamás tendría la oportunidad de emprender mi viaje. Tardé en llegar al piso algunos minutos más que durante la salida, o al menos eso me hizo creer la mezcla de sueño y cansancio que se había desplomado sobre mí de repente.
Antes de entrar en mi portal, con los ojos entornados, me vi de refilón en la luna del escaparate de una mercería. Menos mal que volví a por los zapatos, también había olvidado el sujetador y los pantalones.
servido por Karmen
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